Caminar por la vida



A veces uno aprende mucho cuando sale a la calle y se decide a observara su alrededor. La mujer que va corriendo con los niños para dejarlosen el colegio, los jubilados que se sientan al sol en el banco deltípico parque de barrio o el tendero que abre su comercio para los másmadrugadores. Todo gira en armonía como los engranajes de un reloj. Aveces resulta curioso escuhar las conversaciones de los que caminan anuestro alrededor. Son historias no tan distintas de las nuestras y enmuchos casos nos podemos incluso identificar.

Esta mañana salía temprano de casa, no recuerdo exactamente la hora, yal salir del ascensor me encuentro una escena de lo más normal, unamadre pelando con su hijo porque no quiere ir al colegio. El niño,enchido de razón y envuelto en un continuo llanto, replica que noquiere ir, que quiere quedarse en casa con su madre. Ya saliendo a lacalle, mi mente abandonando el presente se traslada a los tiempos enlos que mi madre me acompañaba a la escuela cada día. Y así inmerso enla melancolía de los recuerdos de mi infancia (a todos nos producecierta ternura recordar cuando éramos pequeños) he llegado a mi destino.
El caso es que mi mente no podía desconectar de ese pasado ya vivido ytemiendo que comenzara a hacer un repaso cronológico de lo que ha sidomi devenir, me adelanto cogiendo un periódico para estar actualizado loantes posible (costumbre que adquirí en la facultad) y de pasosumergirme en la lectura y aparcar por lo menos durante unas horas elrepaso a una vida que aún está en construcción. Tras leer no se si unpar de noticias mi mente de nuevo me ha puesto en alerta. No quiereinformación. Quiere volver a revivir tiempos pasados. Recordar losdulces años de la infancia. ¿Qué habrá sido de las personas con las quejugaba y compartía sueños e ilusiones?, ¿Dónde estarán los profesoresque me inculcaron su afición por la lectura?. Si los viera me gustaríaagradecerles tanta insistencia por su parte y tanta preocupación por miformación. Pero ¿cómo hacerlo? También pienso, mientras sonrío en cómome imaginaba yo de mayor cuando era pequeño y lo distinta que es mivida en realidad. Y es que cuando somos pequeños nos imaginamos que demayores tendremos una vida a nuestras anchas, con todo lo que queremosy conforme crecemos vamos aprendiendo que no siempre podemos tener loque queremos si no lo que podemos y que muchas veces nos tenemos queconformar.

Hay días en los que me gustaría volver a la infancia y no ser "mayor"por unos minutos porque lo que diferencia a un adulto de un niño es quea los niños siempre les está permitido soñar. Y es que en el fondocuando creces te das cuenta que cuando eras pequeño tenías unasensación de protección ante el mundo que con el tiempo desaparece, yque esa protección es lo que te hacía fuerte ante el mundo y te ofrecíala posibilidad de soñar sin límites. Es como caminar por un paso depeatones eterno y de repente salir a una autovía de curvas peligrosas.Será porque de pequeño no eres tu el que conduce el coche.

Noches de sangre y vino



Estupefacto, así me encuentro tras leer en el periódico que un joven de27 años se encuentra en coma tras haber tenido una pelea en un local deocio de Girona. Estupefacto por que no entiendo que si uno sale apasarselo bien y tratar de olvidar los quehaceres del día a día tengaque formar parte de una disputa violenta sin tener nada que ver. Sigoleyendo la noticia y mi ojos se llenan aún más si cabe de asombro: loscompañeros señalan a los porteros como autores del estado de gravedaden que el joven se encuentra. Pero sigo leyendo y es entonces cuandomis ojos ya no pueden soportar seguir leyendo porque a raíz del sucesoel Ayuntamiento va a cerrar el local tras decidir no renovarle lalicencia al no haber adaptado sus medidas de seguridad acorde a lanormativa vigente.

Y es que me parece increible que se tengan que dar estos casos extremospara que alguien haga algo, para que alguien haga algo que ya deberíade estar hecho. Me indigno y al mismo tiempo me pregunto cuantosjóvenes más van a tener que sufrir el abuso de los llamados "agentes"de seguridad por no regular unas pautas que exijan una preparación paraformar profesionales y no contratar a simples matones y fanáticos de laviolencia física más extrema. Me indigno cuando pienso en casos como elde este chico o como el del joven Ussía, personas que nada más lejos debuscar su muerte buscaban divertirse con sus amigos. ¿Por qué diablostenemos que salir a la calle con el miedo de ser el siguiente nombre dejoven brutalmente apalizado que aparezca en  los titulares de losmedios de comunicación?

¿Qué nos está pasando?, ¿Como puede ser que siendo el único ser vivodotado de razón sea la especia humana la que actua con una mayorausencia de ésta? ¿Hasta cuando vamos a seguir permitiendo que sucesostan escalofriantes como los acaecidos en estos últimos días se sigansucediendo? Sea como sea ya basta de silencios o de reivindicacioneshechas con  la boca pequeña porque si nos mojamos, nos mojamos deverdad

Y van 30...




Artículo 1: Españase constituye en un Estado social y democrático de Derecho, quepropugnacomo valores superiores de su ordenamiento jurídico lalibertad, la justicia,la igualdad y el pluralismo político.
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
La forma política del Estado espaoñol es la Monarquía parlamentaria.

Artículo  2: LaConstitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Naciónespañola, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconocey garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regionesque la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Artículo  3: El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
Lariquezade las distintas modalidades lingüísticas de España es unpatrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.




Asícomienza una de las cosas de la cual todos los españoles debemossentirnos especialmente orgullosos, la Constitución de 1978.
UnaCarta Magna cuyas bases se asentaron a partir de una unanimidadresultado de la unión de todos los ciudadanos. Y así, hoy 6 dediciembre celebramos el treinta aniversario de su nacimiento, y locelebramos bajo su regencia, aceptando todos y cada uno de susartículos y cumpliéndolos para ser ciudadanos de derecho.

Y esque la Constitución surgió de la unión alejada de la confrontacióndialéctica de unos y otros, y lejos de rencores y viejos odiospasados,con el fín de mirar hacia el futuro. Encaminada a mejorar unpaís a partir del respeto y la libertad, aspectos que acoge un sistemademocrático.
Por primera vez, y sin tener nada que ver con lasanteriores constituciones creadas en el territorio en tiempos pasados,la Constitución del 78 se asenta acogiendo todos los derechosfundamentales y humanos y las libertades traídas por el pluralismo y ladiversidad de las personas.

Por eso hoy, 6 de diciembre de 2008todos los españoles tenemos por lo menos que alegrarnos de tener unaconstitución que nos proteje en todo ámbito y que es modélica a nivelmundial y olvidar las divisiones y comenzar a unirnos de nuevo yempatizar con los demás.



Artículo  14: Losespañoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecerdiscriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión,opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

aQuI Y aHoRa




Ando, camino, me muevo, respiro. Avanzo y retrocedo, y en ocasionesincluso doy vueltas sobre mi mismo como el perro que olisquea su cola.Vivo mi vida a mi manera, a mi modo de ver la misma, con mi propioestilo y mi personalizada visión. Trato de vivir sin detenerme enaquello que no merece la pena, en aquello que me perjudica y me hacedaño.
Decidí hace un tiempo, no se cuánto exactamente, caminar mi recorridosin caer en el exceso de velocidad ni en quedarme quieto; a mi ritmo,tranquilo, pausado, disfrutando del paisaje ya sea bueno o malo,tratando de saborear intensamente cada segundo de mi contemplación.

Pacté conmigo mismo ir poco a poco, pasito a pasito, a medio tiempo, nimuy despacio ni muy deprisa aunque he de reconocer que lo que me ha idosucediendo en estos útlimos tiempos no ha sido un simple paso más, no;ha sido una zancada, un verdadero paso de gigante. A lo mejor es porquemi vida ha entrado en un carril que exige mayor velocidad y es por esopor lo que he pasado de deshojar la margarita pétalo a pétalo a hacerlode diez en diez. Pero no me importa. Más bien me gusta y me seducesentir la velocidad, el aire rozando mi cara con mayor fuerza,acariciando mi rostro. Me gusta sentir el golpe del viento chocandofrente a mi ser. Aunque es cierto que no por mucho madrugar amanece mástemprano también lo es que a quien madruga Dios le ayuda. Por tantoesta vez, y sin que sirva de precedente, optaré por el dogma católico,y es que en el fondo siempre resulta más fácil y agradable dejarseseducir a ser uno mismo el que seduce.

el placer por el placer



Cuando hemos probado el placer siempre lo preferimos al sufrimiento, ysiempre hacemos lo posible para volver a sentirlo aunque no nos dejen,aunque pensemos que nadie quiera compartirlo con nosotros. Será poraquello de que los tragos dulces siempre son los más breves por los queansiamos por encima de todo sentir de nuevo una sensación placentera.Será porque cuando ya hemos probado el placer no podemos vivir sin él,sin lo que conlleva sentirlo y vivirlo, y siempre es así, después dehaber vivido, de haber sabido lo que significa la felicidad ya nopodemos conformarnos con la desdicha anodina y monótona que suponepasar los días uno detrás de otro como si fueran iguales.

La felicidad, esa sustancia efímera y al mismo tiempo componentefundamental de nuestra existencia, de nuestro devenir, que nos permiteprogresar y crecer como personas. Y aunque no queramos, esa sensaciónde buenaventura se convierte en una búsqueda incesable desde queaprendemos lo que significa y somos conscientes de lo que suponesentirla porque una vez que la sentimos dentro de nosotros ya noqueremos otra cosa, ninguna otra sensación que se le parezca Queremosesa, la plenitud que supone sentirnos felices porque eso nos hacesentirnos vivos.

Buscamos desesperadamente el bienestar cuando el dolor se vuelveinevitable o nos regodeamos en el dolor para poder convertirlo enplacer.  El caso es que siempre tratamos de buscar la forma másadecuada para que nos duela menos, para que el dolor no acabeconsumiéndonos con su implacable agonía, pero lo cierto es que siempreestamos a tiempo de elegir disfrutar antes de sufrir. Siempre estamos atiempo de ser felices antes de sufrir porque la felicidad es el elixirque nos hace eternamente jóvenes y sin ella la vida quedaría falta deuna chispa que la haga avanzar. Y es que en el fondo, aunque muchasveces no queramos que sea así, nosotros mismos somos los únicosprotagonistas responsables de elegir lo que realmente queremos y lo queno. Somos nosotros, en definitiva, los que tomamos la decisión final.

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